Los pequeños detalles cotidianos
de los que se alimentan los amores
te parecen tan fútiles , tan vanos,
consideras ridículas las flores.
Mandar una tarjeta es desperdicio
me dices cada vez que te demando.
Llamadas amorosas, sacrificio.
No comprendo mi amor que esta pasando.
No te pedí jamás piedras preciosas
ni nada que tu no pudieras darme.
Ni siquiera te exijo que sean rosas
ni que diario te esfuerce el halagarme.
Solo quiero detalles, pequeñeces.
Una flor, tu cariño, casi nada.
Porque corriendo días se hicieron meses
sin recibir siquiera una llamada.
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