miércoles, 24 de abril de 2013

Anoche soñaba.

Anoche soñaba un pesamiento triste.
¿O tal vez era un sueño y lo pensé?
Pero era tan real!: un hombre existe
para lograr un Algo , para ser.

Debemos de nacer con una meta,
debemos de traer algún camino.
No es posible existir como un cometa,
así, como un celeste peregrino.

Tal vez Alguien por Algo nos envía.
No es creíble nacer sin algún fin.
No siento que el dar fruto sea la mía
para luego morir, así , tan vil.

Siento que mi destino esta trazado.
He venido a este mundo para algo.
Para ser guia o bastón del ser amado,
Quijote o vengador, dulce o amargo.

Debemos dejar huella en el camino.
Ser estaca , puñal , árbol o flor
y seguir los dictados del destino
para ser solo un siervo o un señor.

Crisálida.

Renaceré de nuevo en primavera
cuando el invierno se haya ido ya;
brotaré con las flores , con la hierba,
con los frutos, los ríos y el manantial.

Vibrará el corazón aletargado
con los primeros rayos de calor,
y mi piel y mi pelo perfumados
con el polen y el néctar de la flor.

Mi alma volará por los espacios
colectando la escencia de la vida,
gustará del manjar de la ambrosía
que para los humanos es prohibida.

Expanderé mis alas coloridas
y desafiando al viento volaré,
disfrutando mi efímera existencia
ya que con el invierno moriré.

Suspenderé mi vida en una rama
convertida en crisálida dorada,
en las plumas de nieve y en la escarcha
esconderé mi alma congelada.

Para el mundo habré muerto, más no así
para el color que junto a mi muriera,
Cuando el hada de invierno me libere,
renaceré de nuevo en primavera.

Era un hombre de luz.


Era un hombre de luz,
me esperaba al pasar por el camino
vestido como lama tibetano;
vi en sus ojos azules mi destino.
Traía un niño en los brazos
envuelto en tela azul, azul gastado
y me miraba a mí y me esperaba,
lo supe al detenerme a su costado.
Me miró largamente con sus ojos azules
cuajados de bondad y de infinito
luego tendió los brazos y en un gesto
me puso entre las manos al niñito.

"Anda por ésta calle hasta su fondo
y dáles a besar a éste pequeño,
no digas , no preguntes,
que en tu andar se dibuje bravo empeño".
Tomé al niño en mis brazos, era hermoso.
Se lo dí a uno tras otro y era un gozo,
cuando al niño besaban en el rostro;
pero no faltó algún, que desdeñoso,
me apartara de sí con la encomienda,
y hubo los más, Dios misericordioso,
que de mí se burlaron.

Llevando en brazos mi preciosa carga
me paré al fondo de la inmensa calle
y vi al hombre de luz que inexplicable
se encontraba a mi lado ,
respondiéndo cuestiones que mi mente
y no mi voz hiciera.
"Nunca has andad sola, soy contigo
desde el principio al fin de tu quimera;
pero cruza la calle, a la otra acera,
has lo mismo que aquí, con igual fuerza.
Yo voy detrás de ti, no desfallezcas,
no vaciles mujer, Dios es la muestra.

No señales mi frente

¿Por qué levantas hacia mí los ojos
cuando-mortal-la suerte te rehuye?
¿Por qué soy blanco yo, de tus enojos,
cuando la loca dicha de tí huye?

¿Por qué no puede ser otro el culpable?
Tú mismo...¡Tú!...¡pues si es tu vida!
Pretender otra cosa es reprobable.
Si tu dueño eres tú. Si está perdida...

¡No señales mi frente con el dedo
y escudado en mi nombre te disculpes!
Cargar con tus errores yo no puedo;
si tu vida destruyes, no me culpes.

Yo te puse en el mundo y te dí vida.
Puse en tus manos tu propia libertad,
te señalé la tierra prometida
y te puse en el alma un soplo de bondad.

Pero en poco con todo terminaste.
El hombre al hombre las alas cortó.
La tierra que te dí ya la mataste
y la maldad tu alma mutiló.

¡No señales mi frente con el dedo!
¡No me culpes a mí por tus errores!
Te puedes sumergir en ese enredo
puesto que tú lo hiciste.No me llores.

¿Es que acaso las guerras yo las hago?
¿Inventé yo la bomba de neutrones?
Yo tan solo soy yo.¡No soy un mago!
Espero que comprendas mis razones.

Eres mi hijo, te quiero como tal,
aunque de mi renieges tantas veces,
inclinando tu vida al negro mal.
¡Y luego al suplicarme, tanto reces!

Yo te encaminé al mundo y te dí vida.
No señales mi frente con el dedo.
No puedo redimir causas perdidas.
Yo tan solo soy Dios... ¡Y más no puedo!

Tiempo.

Una niña se mira en el espejo
y advirtiendo sus rasgos infantiles
reniega de los años que le faltan
y decide que quiere ser mujer.

Se pone un corpiño de encaje italiano,
las medias de seda, zapatos dorados,
se cala un vestido de flecos plateados,
y se pone joyas, cintillos y lazos.

Recoge en un moño su negro cabello,
esparce perfume por toda su piel,
en la cara pone con mano insegura
mil ceras y polvos, mil vivos colores.

Entonces se mira de nuevo al espejo,
sintiéndose más y más desconsolada;
el cristal tan solo devuelve el reflejo
de una pequeñita de cara pintada.

Andando ya el tiempo, en una mañana
frente al mismo espejo, la niña de entonces
en el negro pelo descubre las canas
y sendas arrugas en la bella cara.

Reniega entonces del tiempo pasado
al advertir su cara como es;
la humedad su semblante ha abandonado,
y decide entonces ser niña otra vez

Separa en dos su negra cabellera
atándola con cintas de colores
y en su cara marchita por el tiempo
esparce potajes, líquidos y olores.

Se calza sandalias de colores vivos
y los pantalones de vieja mezclilla,
una camiseta que ajusta su cuerpo
luego una chaqueta de pana sencilla.

Y así, ilusionada se mira al espejo,
la grotesca imagen que se mira en el
ya no es de una niña, es de una mujer
una mujer vieja vestida de niña.

La niña dice siempre con mirada mustia
¡Tiempo, de prisa, hazme contar años!
Y la mujer madura con angustia
¡Detente tiempo, no vayas tan de prisa!

Al final.

Al final de mi vida escribiré
un soneto de amor y no de muerte;
porque aún en ese instante seguiré
buscando ser feliz y siendo fuerte.

no pediré clemencia ni más vida,
ni esperaré el final con pesimismo;
y serás , muerte amiga, bienvenida
a ponerle final a mi espejismo.

Quisiera no estar atada.


Quisiera no estar atada y ser libre sin prejuicio,


quisiera ser, ser yo misma si atadura ni juicio;


pero afuera esta la gente, la que todo lo domina,


la que tiene miles de ojos que siempre siempre vigilan.


La que nos dice tú has esto, tú aquello,


tú no hagas eso, ¿que no ves que esta vedado?,


Tú no rompas ese plato, no cometas el pecado,


no te juntes más con ella, no lo ames, es casado.


No frecuentes a fulana porque lleva vida alegre,


no dirijas la palabra a ese borrachín de pierde.


¡Pero si es un pobre diablo sin un real en el bolsillo!


¿Y éste como anda con ella, si apenas es en chiquillo?


¿La comadre?... ¿la vecina?...imposible, ¡no lo creo!


¿Pero cómo?, en increíble, si ayer estaba re' bueno.


¡Todo! En todo está esa gente.


Que si ya dio su mal paso, que si el chiquillo no es de él.


Todo muerden todo ruñen, todo rompen sin saber.


Te cuidan todo detalle, "de seguro fue Miguel."


Que si traes la blusa abierta o la falda muy arriba,


o zapatos de tacón...


Mira con que novio anda, que chiquilla descarada


besuqueándose en la calle. Les digo que yo lo sé


si el hijo de Don José de a diario brinca la barda.


Esas almas puritanas que pululan allá afuera


son como mil cancerberos cuidando de honras ajenas,


viendo un huequito siquiera para hacerlo un hoyo grande;


pero si en su casa tienen, lo tapan sin más alarde.


Son carceleros gratuitos de delitos sin prisión,


son jueces de los vecinos muchas veces sin razón,


son animales rastreros, víboras y carniceros.


Feroz cual león atacan, débil cual gorrión se esconden.


Hoy quisiera ser libre, ser yo misma...

pero allá afuera hay gente.


.

Profecía II

He visto transformar tu luz en sombra
y roto en mil pedazos tu cristal.
He visto como el cieno en ti se nombra
transformándote raudo en animal.

Algo cambió en tu cara.
Te miro descender en el ocaso
y aquella profecía que te lanzara,
se cumplió paso a paso. 

La fiera que anidaba en tus entrañas
salió rugiendo el triunfo sobre el ángel.
Salió llena de odio, de trampas y de mañas.
Salió a la luz por fin, mató a tu arcángel.

Ya lo veía venir, se asomaba a tus ojos,
a tu sonrisa cruel, a tus pasiones.
Salió dando de golpe,en tus enojos
muerte al cariño y a las ilusiones.

Destruyó tus quimeras, tus castillos.
Dio un zarpazo feroz a tu nobleza.
Ató tu corazón con sendos grillos
y un velo que onubila a tu cabeza.

El no entiende de amores, ni de hermanos.
No sabe de perdón ni de ilusiones.
Todo aquello que toca, lo destruyen sus manos
y tienen rienda suelta sus pasiones.

El destello del ángel vi en tus ojos
en cristalina lágrima formado.
Más luego se esfumó tras los abrojos
donde vive tu fiera agazapado.

Profecía.

Te he viste descender cientos de veces
al abismo del cieno milenario,
donde el pecado capital se crece,
donde tiene el demonio su santuario.

Te he visto caminar por sus orillas
sin temer los peligros que ahí están.
Y te he visto caer , roto en astillas,
y levantarte luego hecho titán.

Desde que te conozco los abismos
te atraen desde sus simas tenebrosas,
Como te atraen los cielos , pues lo mismo
eres demonio que ángel de alas rosas.

Yo siempre he estado aquí, viendo tu vuelo;
cuando desciendes a lo peor del mundo
y te elevas después, sublime al cielo
como un ente celeste y vagabundo.

La batalla del bien en contra el mal
ha durado por años en tu vida.
Pero ahora se empaña tu cristal
y esta perdiendo fuerza tu ala herida.

Te miro descender celeste al cieno,
y no salir celeste ni brillante.
T e miro descender aun siendo bueno
y luego sales malo , mas que antes.

Y un día ya no saldrás,así lo siento.
Se romperán tus alas, tu cristal.
No saldrás del abismo, lo presiento;
y el ángel tornarase en animal.

Traslación mística.


He llegado a este mundo sin pañales,
sin joyas, sin pasión y sin ropaje.
¿Por qué atarme a los bienes materiales
si llegando a este mundo nada traje?

No quiero atesorar nada de peso,
no será necesario en mi partida;
quiero marcharme libre de todo eso
que corrompe por siempre nuestra vida
.
Trabajaré por la comida diaria
y empezaré otro día con mano libre.
Jamás iniciaré cuenta bancaria
ni guardaré el ropaje antes de irme.

Solo así alcanzaré la perfección,
solo así evitaré un nuevo retorno,
romperé la continua traslación
que me ha hecho girar siglos en torno.

De la vida, castigo a los pecados
cometidos en vidas anteriores;
pues volvemos al mundo ya manchados
con la oportunidad de ser mejores.

Y tal me iré de él; limpia y desnuda
de todo lo que toca mi mano corporal.
Mi espíritu guardián será la ayuda
para no retornar en animal.

domingo, 21 de abril de 2013

Mi príncipe se convirtió en rana.

Chihuahua,Chihuahua, a los diez días de cualquier mes , del año más triste de mi vida.

Yo sabía que iba a pasar y aún así acepté el reto.Me jugué todo a una carta... y perdí.
Mentiría si te dijera que no me importa,que no me duele;sin embargo me he de rendir ante lo inevitable.
He de confesarte que por un maravilloso instante te fantaseé diferente, ya sabes, uno de esos extinguidos hombres que pueden ver más allá de sus ojos.
Es tu culpa.Tus palabras, el despliege de ingenio, y tu alma,que me enviabas en pedacitos en cada carta, me hicieron concebirte diferente.
Aún así, muy dentro mío sentía miedo,miedo de equivocarme, algo de recelo (los años te hacen experimentada).
No soy mujer de indecisiones, me gustan las cosas claras y precisas; por eso tomé la decisión de hacer tierra, de tocar la realidad (tarde o temprano me iba a alcanzar!)...y rezar. Si, rezar para que mis recelos fueran infundados y mi príncipe no se convirtiera en rana...pero tal vez le debo algo a Dios...no me escuchó.
Los primeros días de incertidumbre fueron crueles, después, con el paso del tiempo fué llegando la resignación, jalando de una oreja a la verdad que aún estaba reacia a venir.
Pero llegó, que caray! y yo me dejé de contarlos días y las gotas de lluvia.

Hoy guardé tus recuerdos y te escribo esta carta, sin más afán que hacerte saber, que sabía que pasaría y que no hay rencor...solo una profunda desilusión.

Con los pies en la tierra.
Juana.

Tenías esa mirada de tristeza.

Tenías esa mirada de tristeza
del viajero, que solo en el andén
espera-agachada la cabeza-
que anuncien la salida de su tren.

y yo te encontré ahí,¡Qué solo estabas!
algo me atrajo a tí como un imán.
Te tomé de las manos, tú llorabas
Yo te dije ,te amo, así sin más.

Me besaste con labios temblorosos
y aferraste mis manos en reclamo.
Me miraron tus ojos ¡Dios, que hermosos!
y me dijiste,"yo también te amo".

Y se te pasó un tren,luego uno más.
Yo sonreía feliz,¡Te habías quedado!
pero tú ya sabías que iba a llegar
y solo me mirabas resignado.

El viaje era inminente, lo sabías.
Todo estaba marcado en tu destino.
Cuando llegara el tren tu partirías
empezando el final de tu camino.

El tren llegó, yo te miré partir.
Recuerdo que agachaste la cabeza:
y aunque vi que luchabas por reir,
tenías esa mirada de tristeza.