No es necesario que vengas
hoy que tu hijo nació;
no me agrada que pretendas
que alguna vez te importó.
Si al saberlo te enfadaste
echando el cara mi culpa
¿Cómo es que ahora pretendes
encontrar en mí disculpa?
¿Te crees que no tengo sangre
que ardiente corre en mis venas?
¿Te crees que soy insensible
al odio, al amor , las penas?
Lloré mucho tu abandono
y pené tu vanidad;
¿tú ,padre a los veinte años?
No aceptabas tal verdad.
Pero esa verdad vivía
cobijada en mis entrañas;
no la aceptas, ni aceptaste,
con ternura no me engañas.
Ya no quiero más contigo;
no me haces falta y elijo
quedarme con lo mejor
de tí...¡me llevo tu hijo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario