sábado, 20 de abril de 2013

Dame tu mano.

Dame tu mano madre, deja guiarte;
déjame ser tus ojos ya sin luz,
permite que te ayude con tu carga,
aligerarte un poco con tu cruz.

Ya te pesan los años viejecita,
arrugado tu rostro, blanco el pelo;
deja que yo te ayude madrecita,
alcanzaré por tí el azul del cielo.

Seré tus piernas para andar con prisa,
seré tus manos para dar calor
y teniré tu boca con la risa
y tu regazo me dará su amor.

Estoy postrada ante tu silla, Anita,
quiero ser tu pilar y tu bastón;
Hoy serás tú la niña pequeñita,
yo sostendré tu grande corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario