No habrá reproches ya de parte mía
y hoy me alejo de ti sin dilación;
no es necesaria la sonrisa fría
que no toca jamás tu corazón.
No voy a darte ni a pedirte nada
cuyo recuerdo nos torture el alma,
quiero olvidarme que por ti fui amada
y mi camino continuar en calma.
Me cansé de vivir en el ensueño;
no soporto la farsa en que vivimos,
ya no te quiero para ser mi dueño;
olvidemos los dos lo que nos dimos.
Hoy separo dos vidas que el amor
uniera con afán de eternizar,
y una voz me murmura en interior
que me será difícil olvidar.
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