Vi unos ojos de niño aquella tarde
cuando me declaraste con ardor;
"en la llama de amor mi pecho arde
y tu eres la causante dulce amor"
Yo ví brotar de ti la primavera
y te miré crecer año tras año,
¿Cómo podías pedir que te quisiera
-si eras tan jóven-sin hacerte daño?
Yo seguí caminando, tu detrás;
me preguntaba cuanto iba a durar.
El tiempo te dió años y a mi más,
hizo crecer tu amor, te hizo madurar.
Y así empecé a mirarte en cada cosa,
en pequeñas y grandes cosas bellas,
tu suave piel de niño era la rosa
la noche eran tus ojos con estrellas.
Tu voz creía escuchar en los cantares,
tu boca era la fruta que mordía,
tu andar el movimiento de los mares,
tu dulce risa fresca luz del día.
Tu nombre repetía en forma inconsiente
y parecía tan dulce el dulce son
que bullía entre mi pecho suavemente
sabiéndote su dueño el corazón.
Y no supe que cruel fué el desencanto
ni las penas que tu alma soportó
hasta que de tus ojos brotó el llanto
cunado mi labio trémulo "te quiero" murmuró
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