Te recordé esta noche,no sé por qué
de súbito llegaste a mi memoria,
y pude ver tu rostro como fue
en los días aquellos de tu gloria.

Cuarenta y cinco años tu tenías,
vividos plenamente, a saciedad,
toda alegría de un mundo retenías
en tu sonrisa cargada de amistad.

Tus manos eran llenas de ternura
como nido protector para una ave,
como una fuente cristalina y pura
era tu voz,mi corazón lo sabe.

Tu cuerpo con sabores a deseo
formaba parte en mis inquietas noches,
tus besos fueron para mí trofeo
cuando lograba en tu pasión derroches.

Te recordé esta noche sin razón,
aunque fuiste todo eso para mí;
eras hermoso si, pero sin corazón,
porque si lo tuviste, yo nunca lo sentí.