sábado, 20 de abril de 2013

Miré pasar la vida.

Miré pasar la vida sentada en un altillo
tras la ventana de mi casa añosa,
pasó la juventud vestida en rosa
y el amor deslumbrando en amarillo.

La ilusión en azul, verde esperanza
de mi vida que blanca se tornaba,
desleía su color en la asechanza
del gris que en mis entrañas dormitaba.

En colores intensos los rencores
al pie de mi ventana habían dormido;
luego pasó el perdón y los traidores
caminaron llevados del olvido.

Miré pasar los años insolente,
los blancos y los rosas centellantes,
los grises y los negros lentamente
cuajados de gotitas deslumbrantes

Con velo trasparente la amistad
paliaba mis dolores , mis heridas;
su risa musical, su libertad,
hizo volver mis fuerzas ya perdidas.

Lloré, viví, fui amada;
el color del recuerdo me reviste,
sentada en mi balcón, acompañada
por el alma de aquel Pájaro Triste.

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