domingo, 21 de abril de 2013

Romance de la niña y el sol.


Era una joven que estaba
-niña ingenua-contra les leyes humanas
del Rey Astro enamorada
y por él despreció reyes.

En la mañana temprano
al levantarse del lecho,
extendía hacia el Sol su mano,
-y aunque grande era el trecho
que de él la separaba-
contra las leyes humanas
el Sol la mano besaba.

Después, ella su cuerpo ofrecía
y él l acariciaba ardiente;
más cuando henchida de amor
la niña amor le pedía,
el Astro Rey se alejaba,
besando la tersa frente
y siguiendo el camino al mar.

Cuando de ella se alejaba el dulce amor
la niña lloraba compungida y triste,
¡Tan grande era su dolor
que en alma humana no existe!
Al amanecer del día
ya en la ventana la niña esperaba,
de tan grande amor dormir no podía,
-dioses eternos, cuanto lo adoraba-
Parábase en la ventana, desnudo su pie pisaba,
contra las leyes humanas al Sol ofrecía su boca,
y la gente que pasaba murmuraba:
“Pobrecita, tan linda y está loca”

Los años pasaban lenta y tristemente
y la jovencita en mujer se tornó,
más aún ahora, en esa ventana espera paciente
llegue la mañana y con ella su amor,
monótonos años, siguieron pasando
y contra todas las leyes humanas
la niña, la joven, vieja ya,
al Astro Rey seguía amando,
su piel marchita y ya peinando canas
se paraba en la ventana, -aún enamorada estaba-,
y al Sol ofrecía su boca,
y la gente que pasaba murmuraba:
“Pobrecita viejecita, está sola y está loca”


Un día que nublado estaba
-el Sol no podía mirarse-
la pobre anciana triste lloraba
y el llanto no acertaba a enjugarse;
tan grande fue el dolor que esto causó
aún contra leyes humanas-¡Tonterías!-
que el viejo corazón con pararse amenazó
-y el Sol aún verse no podía-
La anciana del Sol amante agonizaba,
sentada en sus silla, mecida en vaivén,
la gente piadosa remedio buscaba,
la anciana murmura “¡amor mío… ven!”
El Sol que luchaba con la nube oscura
logra- ya agotado- romper su prisión
y por amor loco- divina locura-
se acerca a su amada, su gran ilusión;
viendo que agoniza, él con gran presteza
dirige sus rayos hacia el rostro amado,
ella abre los ojos, sonríe con tristeza
queriendo decirle “todo está acabado”.
La gente murmura , aunque nada gana,
“Que cosa curiosa, estaba nublado
y el Sol ya salió”
y otro que está cerca “Al morir la anciana
-tan triste que estaba- el Sol se opacó.

¿Creéis que es leyenda o fábula o cuento?
¿Creéis que esta historia que os dije,
es algo que yo me invento?
¿es la duda que os aflige?
Pues mirad, venid conmigo,
vamos al gran cementerio-dudosa-
mirad , se un mudo testigo
de una cosa que diréis es milagrosa.
Mira es tumba florida,
-siempre por alguien regada-
es de la anciana que no solo en vida
estuviese del Sol enamorada.
¿Que su nombre?¿que importa su nombre?
Fue una mujer divina , única,
que no se enamoró de ningún hombre
ni jamás vistió la blanca túnica;
acerquémonos más, ven si temor
mira esas flores brillantes,
mira dentro, en su interior,
¿Son esas gotas rocío?, ¿ son lágrimas o diamantes?
Mira como hacia el Sol se alzan
estirando el tallo de forma increíble;
lloran ¿Sabes? porque no lo alcanzan,
ya sé que dirás que es imposible;
pero mira la flor , que ahora
tu mano incrédula toca
ve como ofrece sus pétalos
como ella ofrecía su boca…
tus labios quedo murmuran…”está loca”
Nadie como ella ha amado
y fue tan grande su amor
que no se fue del todo y ha dejado
trocitos de su alma en cada flor.

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