Cuando tiempo y distancia son amigos
el olvido se anida en mi quebranto,
y me siento capaz de renunciarte
fingiéndome incapaz de amarte tanto.
Pero que yo no sienta tu presencia,
pero que ya no escuche más tu voz
porque entonces amor, la indiferencia,
rauda se marcha de mi cielo a Dios.
Y así vuelvo a caer en el abismo
que conforman mis celos y tu amor.
Volvemos a sufrir,¡Siempre lo mismo!
Precisando la flama del calor,
retorno al nido del amor, el mismo,
que placeres me causa en el dolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario