Amiga, si pregunta,
si acaso regresara
cuando yo me haya ido.
si quisiera saber los que sentía,
no le platiques nada.
No le digas que un día
al estarlo pensando
me ganó la tristeza,
y una copa de vino,
con veneno tomé.
No le digas que al tanto
de su boda inminente,
de manera cobarde,
sin pensarlo escapé.
Que salí por la puerta
que no tiene regreso,
en el último instante,
que no supe vivir.
Que cerrando los ojos
le mandé por tu medio,
este postrero beso
por testigo de amor,
que lo pensé , que lo amo,
que olvidarlo no pude,
que no quise estar sola,
que mi cama sin él
se volvió una tortura.
Que el infierno temido
lo tenía en esta vida,
como tuviera el cielo
al vivir la locura
cuando tanto lo amé.
No le digas amiga
que al extender mis alas,
mi corazón partido
en mil fragmentos va.
Que es tanto lo que lo amo
que retomé el camino,
el sendero inmortal;
y si en verdad las almas
retornan por destino,
yo volveré a encontrarlo
en un futuro cierto,
aunque pasen mil años
en un mundo futuro.
en un paraje yerto,
en el mar, en el cielo,
en un planeta muerto.
No le digas amiga
que al toparlo de nuevo,
al mirarle a los ojos
lo reconoceré...
y que volveré a amarlo.
Que las almas gemelas
se volverán a ver.
Amiga no le digas,
no le digas que he muerto!
Dile que estoy dormida.
Si volviera a buscar
ese amor que fué suyo,
que hoy cobija la tierra.
!Tanto amor, que florido,
el camposanto está!
No le digas amiga...
no le platiques nada.
Déjalo que se vaya,
y la flor que traía
ponla sobre mi tumba
y dejame descansar.
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