Hoy dejé la prisión de mis anhelos
cuya puerta velaban sinsabores.
se acabaron las noches de desvelo;
me libero por fin de tus amores.
Fueron meses cautiva de tus lazos,
pies y manos atados de deseo;
fuí un año prisionera de tus brazos
sufriendo el padecer de Prometeo.
Mi piel descolorida y macilenta
otrora de colores armoniosos;
la mirada perdida y somnolienta
de mis ojos que ayer fueron hermosos.
Las sombras de dolor marcando huella
en mi rostro y mi piel aceitunada,
si,la mujer que antaño fuése bella
hoy luce una apariencia maltratada.
Pero me encuentro libre y lo festejo,
no me importa cubrir mi faz con velos;
la prisión de tu amor ahora la dejo
¡Se acabaron por siempre mis desvelos!
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