sábado, 20 de abril de 2013

Amor cobarde.

Se marcharán tus hijas una tarde,
cada una tras la huella del amor.
Y tú querdarás solo, amor cobarde,
lamiendo las heridas del dolor.

Y entonces volverán a tu memoria,
los tiempos placenteros a mi lado.
Y volcarás tu llanto entre la historia,
del amor tan hermoso que has dejado.

No es una maldición, pues te amo tanto,
que cualquier sufrimiento tuyo, hiere,
a mi alma,que anegada con su llanto
te ve partir,gimiendo que te quiere.

Extendiendo los brazos suplicantes,
humillando el orgullo que nos guía,
nos hemos despedido como amantes
llenando de calor la cama fría.

Más tenías que partir, me lo dijiste.
Aquella te esperaba en tu morada.
Jamás te olvidaré, me prometiste.
Tú recuerdame siempre, mi adorada.

Pero yo estaba herida, y no entendía
porque debía perder lo que adoraba.
Y el por qué tú mi amor, por cobardía,
cambiabas el amor, por casi nada.

Hoy sé cuánto pesaba en tu conciencia
el fruto del amor de aquellos días.
Son tus hijas , mi amor, y tu presencia
haría falta también en su alegría.

Pero el tiempo no entiende de razones;
y un día se marcharán, dejando atrás,
al padre, que enterró las emociones,
junto con la ternura de mamá.

Y ya solo mi amor, con tus días muertos,
recordarás a quién un día te amara.
Se crisparán tus dedos, casi yertos,
arañando ese tiempo que pasara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario