Álcense a cumbres tus sonoros cantos
juventud que pregonas por la paz.
Que los cielos se cimbren con los llantos
que derraman mil almas al compás.
Que remuevan la entraña de los hombres
que matan por instinto,que el amor,
no se diga tan solo como un nombre
carente de sentido y de valor.
Que haga eco tu voz en los confines
y se riege pasando el infinito,
en donde claman ya cantos afines,
pidiendo paz, unidos en un grito.
Pidamos por la paz, que está en peligro.
Entonemos un canto a la no guerra.
Paremos la violencia de este siglo
que extiende ya sus redes por la tierra.
Paremos a los genios, esos locos,
que construyen juguetes belicosos.
Paremos dirigentes, esos pocos,
que mandan hacer guerras , tras embozos.
Dirijamos el canto a todo el mundo,
cuidando todo punto cardinal,
que las voces contengan, en segundo,
rechazo abierto a la guerra mortal.
Rechazo a falsos líderes, mesías,
que nos exhortan a aceptar la muerte;
llenándonos de frases tan vacías,
como "estaba marcado por la suerte"
No os dejéis abatir por profecías.
Que brille la esperanza de vivir.
Ni los asusten con palabras frías
que dan por terminado el existir.
Que no los engañen falsos patriotas
que tan solo los quieren confundir.
Que no nublen su mente con las notas
de que es la regla matar o morir.
Hoy apelo Señor a tu gran ciencia
procediendo a preguntas formular:
¿Por qué si al hombre diste inteligencia
no le quitas el instinto de matar?
...¿Y por qué la ambición se la dejaste?
...¿Y el voraz apetito de poder?
Y si siendo tu el molde nos creaste
...¿Por qué dejaste la maldad crecer?
¿Por qué si eres amor y pacifismo,
bondad genuina, inmácula pureza
nos dejaste caer en el abismo
pudiendo penetrar nuestra cabeza?
¿Por qué si ves pecar , no nos detienes,
trasmitiendo tus rayos tan divinos?
¿Por qué si en este mundo ya nos tienes
no tratas de encauzar nuestros destinos?
¿Por qué no siembras de nuevo la bondad,
el amor y el respeto hacia el hermano?
Que florezca de nuevo la amistad
y caminen tomados de la mano.
Que no nazca discordia entre naciones,
que luchan con el ansia del poder.
¿Por qué no pones en sus corazones
la flama de la fé y la haces crecer?
Que no luchen hermanos contra hermanos
derramando más sangres incentes!
Que no levanten para herir las manos
semejando animales y no gentes!
Que uno al otro sosténganse los hombros
en la dura batalla por la vida!.
Que remuevan la paz de los escombros
donde siglos estuvo sumergida!
.
Que liberen sus almas de veneno
dejando renacer su fé en la gente.
Que floten sus cabezas sobre el cieno
que deja el pensamiento de la muerte.
Que en sus coros la paz forme estribillos,
y te llegue hasta el cielo por su voz.
Que vivan tan felices cual chiquillos
que descubren la existencia de su Dios.
Has tangible tu ser a los mortales
y dales un camino para andar.
No seas una palabra entre millares,
ni una imágen de barro por besar.
Desde tu cielo, tiéndenos la mano,
y entona con nosotros al compás,
tomados de la mano, como hermanos
este himno de esperanza, de fé y de paz.
Muy poco te reprocho y poco pido,
pero Señor, repite la lección.
Desempolva las almas del olvido,
y júntalas de nuevo al corazón.
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