miércoles, 24 de abril de 2013

Crisálida.

Renaceré de nuevo en primavera
cuando el invierno se haya ido ya;
brotaré con las flores , con la hierba,
con los frutos, los ríos y el manantial.

Vibrará el corazón aletargado
con los primeros rayos de calor,
y mi piel y mi pelo perfumados
con el polen y el néctar de la flor.

Mi alma volará por los espacios
colectando la escencia de la vida,
gustará del manjar de la ambrosía
que para los humanos es prohibida.

Expanderé mis alas coloridas
y desafiando al viento volaré,
disfrutando mi efímera existencia
ya que con el invierno moriré.

Suspenderé mi vida en una rama
convertida en crisálida dorada,
en las plumas de nieve y en la escarcha
esconderé mi alma congelada.

Para el mundo habré muerto, más no así
para el color que junto a mi muriera,
Cuando el hada de invierno me libere,
renaceré de nuevo en primavera.

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