Era un hombre de luz,
me esperaba al pasar por el camino
vestido como lama tibetano;
vi en sus ojos azules mi destino.
Traía un niño en los brazos
envuelto en tela azul, azul gastado
y me miraba a mí y me esperaba,
lo supe al detenerme a su costado.
Me miró largamente con sus ojos azules
cuajados de bondad y de infinito
luego tendió los brazos y en un gesto
me puso entre las manos al niñito.
me esperaba al pasar por el camino
vestido como lama tibetano;
vi en sus ojos azules mi destino.
Traía un niño en los brazos
envuelto en tela azul, azul gastado
y me miraba a mí y me esperaba,
lo supe al detenerme a su costado.
Me miró largamente con sus ojos azules
cuajados de bondad y de infinito
luego tendió los brazos y en un gesto
me puso entre las manos al niñito.
"Anda por ésta calle hasta su fondo
y dáles a besar a éste pequeño,
no digas , no preguntes,
que en tu andar se dibuje bravo empeño".
Tomé al niño en mis brazos, era hermoso.
Se lo dí a uno tras otro y era un gozo,
cuando al niño besaban en el rostro;
pero no faltó algún, que desdeñoso,
me apartara de sí con la encomienda,
y hubo los más, Dios misericordioso,
que de mí se burlaron.
y dáles a besar a éste pequeño,
no digas , no preguntes,
que en tu andar se dibuje bravo empeño".
Tomé al niño en mis brazos, era hermoso.
Se lo dí a uno tras otro y era un gozo,
cuando al niño besaban en el rostro;
pero no faltó algún, que desdeñoso,
me apartara de sí con la encomienda,
y hubo los más, Dios misericordioso,
que de mí se burlaron.
Llevando en brazos mi preciosa carga
me paré al fondo de la inmensa calle
y vi al hombre de luz que inexplicable
se encontraba a mi lado ,
respondiéndo cuestiones que mi mente
y no mi voz hiciera.
"Nunca has andad sola, soy contigo
desde el principio al fin de tu quimera;
pero cruza la calle, a la otra acera,
has lo mismo que aquí, con igual fuerza.
Yo voy detrás de ti, no desfallezcas,
no vaciles mujer, Dios es la muestra.
me paré al fondo de la inmensa calle
y vi al hombre de luz que inexplicable
se encontraba a mi lado ,
respondiéndo cuestiones que mi mente
y no mi voz hiciera.
"Nunca has andad sola, soy contigo
desde el principio al fin de tu quimera;
pero cruza la calle, a la otra acera,
has lo mismo que aquí, con igual fuerza.
Yo voy detrás de ti, no desfallezcas,
no vaciles mujer, Dios es la muestra.
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