Donde mi mano extiendo nada toco,
donde mi alma busca nada encuentro;
busco hallar el amor, sueño tan loco,
en un paraje por demás incierto.
La oscuridad me envuelve, me aprisiona,
no encuentro luz donde mis ojos buscan,
manoteo entre tinieblas y más lloro
y mi llanto se tiñe de tinieblas.
Abismos a mis lados, todos hondos,
oscuros e infinitos, tentadores,
parecen ofrecerme lo que ansío;
tranquilidad y paz sin más dolores.
El camino es angosto, ya tropiezo,
sonidos sin igual salen del fondo;
un suspiro tan suave como un beso
parece provenir de lo más hondo.
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