sábado, 20 de abril de 2013

Cuando muera.

No quiero reposar en las entrañas
de la tierra de un triste camposanto.
No quiero ni un altar, ni un crucifijo
donde vaya la gente con su llanto.

Cuando muera, cuando llegue mi tiempo
y mi escencia celeste se libere,
quiero que el cuenco inútil de mi cuerpo
sin temor , ni congoja se incinere.

El temor de morir queda pequeño
ante el terror de despertar adentro,
de volver a la vida bajo tierra
y volver a morir con sufrimiento.

Sea cual fuere mi muerte, es mi deseo
que se creme mi cuerpo sin demora,
que si quieren llorarme que me lloren
como a un recuerdo y no frente a una fosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario