Hoy alguien me ha contado tu tristeza
diciéndome el dolor de tu mirar,
y me han dicho mi amor, que con certeza,
es mi ausencia que causa tu penar.
¡Si en mi mano estuviera el consolarte!
¡Si pudiera al volver ser tu alegría!
Si pudiera en mi tiempo penetrarte
fundiendo nuestras almas en la mía.
Pero el muro de hierro que has tendido
rechaza una y mil veces mis intentos;
te repliegas tras el, cual león herido
con tu rencor creciendo por momentos.
Yo sé que te mentí,no lo he negado
y mi única disculpa es el amor;
entiendo que te sientas traicionado,
comprendo que mentirte fué un error.
¿Pero que podía hacer en el momento?
decirte la verdad era perderte,
y pudo más en mí el amor que siento
que decir la verdad y ya no verte.
¿Cómo hacer que comprendas vida mía?
¿Cómo allanar tu cueva solitaria?
mi tristeza se vuelve letanía
que sube hasta los cielos en plegaria:
"Permíteme Señor-clamo en un grito-
hacerle comprender mi gran amor
y tirar ese muro de granito
que separa la dicha del dolor"
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