Existen días como hoy,de tal dureza
que sin querer me siento desvalida;
que con un golpe o dos destruyen la corteza
que por años enteros ha cubierto mi vida.
Los ídolos de barro, en sucesión
van cayendo a mis pies despedazados,
y las coronas de oro, coronas de ilusión
guardo en mi corazón tan lastimado.
Pues volveré a ponerlas otro día
en algún monigote sin valor,
creyendo como siempre en fantasía
que encontraré algo bueno en su interior.
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