domingo, 21 de abril de 2013

El ocaso de un ídolo.

Era un hombre famoso que creía
tener el mundo a sus pies entero;
y viviendo entre nubes el decía
“soy único y tengo lo que quiero”
Entre luces y cámaras vivía,
los lujos lo rodeaban, las mujeres,
la gente que hipócrita mentía,
“por ti, por el rey de los placeres”

Pero un día en ídolo cayó,
la gente y el amor lo abandonaron;
en algún camerino el ídolo lloró
¿Dónde estaban aquellos que lo amaron?
Las luces de la fama se fueron apagando,
la gente no quería sus canciones ya oír,
su belleza y su piel se fueron marchitando
la vida de su cuerpo empezó a huir.

Sus ojos siempre alegres ya no brillaban más,
su voz de ruiseñor potente ya no era,
y un día solo, recordó que jamás
quiso a alguien de forma verdadera.
“cuantos caminos anduve yo cantando,
cuantos amores me ofrecieron su miel,
cuantas buenas mujeres me estuvieron amando
y yo invariablemente les devolvía mi hiel.

Y cuantas más me amaron con un amor tan tierno,
cuantas más me dejaron viviendo en un infierno;
desprecié a mis amigos de cuando no era nada,
a los mudos testigos de mi vida pasada 
ahora, en mi declive, cuando no tengo nada
me hacen falta su voz, su amor sincero;
pero no los encuentro, se han perdido,
quedaron a los lados de mi largo sendero.

Necesito sus risas, su cariño callado,
y las tiernas sonrisas de los que me han amado,
la mano del amigo, carente de interés,
el beso de la novia de mi barriada vieja,
las palabras de aliento que me diera una vez
cuando yo la besaba a través de la reja.
Pero no, solo estoy, solo y triste,
tan solo son recuerdos el tiempo más feliz.
recuerdos de una vida que para mí no existe.

Y en aquél camerino lleno de soledad,
viéndose en el espejo lleno de cuarteadoras
recordando los años de bella mocedad
el ídolo lloró lágrimas duras,
Pero el trabajo espera y él con prisa
mira la imagen que el espejo devolvió;
en la cara pintada una falsa sonrisa,
vestido de payaso…y el ídolo lloró.

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