Entre copos de nieve pura fría
descubrí una carita sonrojada,
una rosa entre nieve parecía,
una rosa entre nieve aprisionada.
Sus ojos cual dos soles deslumbrantes
orlados de pestañas soñadoras,
me vieron por brevísimos instantes
que a mi me parecieron muchas horas.
Semejábase al sol, que tembloroso,
desafiando los vientos y los hielos,
bajaba a socorrernos generoso
desde la altura de lejanos cielos.
Y mi sol sonreía como un humano
dentro de una montaña de ropaje;
sonreía con ternura, sin desgano,
desgranando el calor de su plumaje.
Hoy vi de cerca al sol me conmueve
recordar ese instante tan preciado;
semejaba una rosa entre la nieve
la cara sonrojada de mi amado.