domingo, 21 de abril de 2013

Confidencias.

Voy a hablarte de César,ese hombre
que un día significara para mí,
-que mi triste franqueza no te asombre-
lo mejor que hasta entonces conocí.

Cuando yo lo encontré, la algarabía
subióse como espuma hasta los cielos;
vino a quitar la bruma en que vivía
revistiéndome nueva con anhelos.

Fíjate tú cuan diferente fue,
que me hubiera gustado mas que nada
tener el hijo suyo que anhelé.
Comprendes? me encontraba enamorada.

Solo él ha despertado mi sentido
de ser madre , mujer , esposa ,amante;
si por él renuncié hasta lo vivido
desterrando mi espíritu tunante.

Pero el hado burlón que me embromaba
cubriéndome los ojos con engaño,
mostróme un día sin velos lo que amaba
con una realidad que aún me hace daño.

Bajo el oro que cubre su apariencia
se encontraba vacío, no tenía nada.
Lágrimas de dolor y de impotencia
bañaron mi esperanza lacerada.

Mi muñequito de oro, de alma hueca ,
a quién cubrí con lo que mas admiro
se evaporó como agua en tierra seca
y entre mis labios se volvió suspiro.

Hoy te lo cuento ya con mucha calma,
pero fue tiempo de dolor tan cruel;
que aún llevo bien grabados en el alma
sus ojos dulces de color de miel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario