domingo, 21 de abril de 2013

Yo le diré... el me dirá.

Yo le diré…




Ven, siéntate a mi lado, charlemos un momento;
quiero que quede claro que no pretendo nada,
el hijo que cobijo en mis entrañas, 
es solo y solo será mío, espera, deja que diga todo
Ah! deja tomar aliento, pensar todo con calma,
no quiero lastimarte inútilmente.
Lo nuestro terminó hoy para siempre.
No digas que me amas, no nos mintamos más;
producto de la euforia del momento es el hijo que espero;
obligación no sientas tú por nada,
la culpa por igual es de los dos.
Tanto tú como yo pretendimos jugar a enamorarnos
pero ya no es posible mantener nuestra unión.
Adiós y buena suerte, se feliz con quién quieras,
disfruta de la vida, no perdamos más tiempo
queda el momento justo, para hacer las maletas.
No, no llevará tu nombre, gesto inútil sería,
tu no serás su padre ni lo verás crecer,
no guardarás celoso sus primeras palabras,
ni escucharás su voz llamándote papá,
no perderás el sueño por su llanto nocturno,
ni orgullo sentirás al poderlo bañar;
no leerás las palabras primeras que el escriba,
ni podrás a los parques llevarlo a patinar…
¡Que tonta! estoy llorando, no me hagas caso,
fue un momento, me llené de ternura.
Pero…¿lloras también?
¿Porqué? ¿ por el hijo que espero?...
no llores más por él. El no tendrá a su padre,
¡Pero su madre nunca partirá de su lado!!


El me dirá



¡Espera, no te vayas! Charlemos con más calma,
todo ha sido tan rápido, no logro comprender.
Deja ahí las maletas y siéntate a mi lado.
Ese hijo que esperas también me pertenece.
¡No! no me impulsa la culpa a hablar así…
Desde el fondo de mi alma sale este sentimiento.
Te amo y lo amo a él, son parte de mi vida,
igual que yo de ustedes, no quiero que se marchen,
quiero que el niño tenga su familia, un hogar,
quiero oírlo llorar y poderlo arrullar,
quiero enseñarle diga la palabra Papá
y besarlo y bañarlo y poderle decir
“Cuánto te quiero hijito”
por favor no te vayas, pues la vida sería
tan vacía sin ustedes, comenzaremos hoy,
Estaremos unidos, y el hijo que esperamos
en un día no lejano, me llamará Papá…

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