A Sergio.

Y bien ya estoy aquí frente a la fosa
que tus restos mortales celosamente guarda,
quisiera ser etérea y atravesar la losa
mientras aún me pregunto por que la muerte tarda.

Cuando perdí tu voz y tu mirada
todo mi cielo de negro se vistió,
enterraron tu cuerpo, pero tu escencia amada
a mi cuerpo anhelante se anudó.

Porque tu estás en mí, aunque te has ido
a ese mundo invisible y misterioso
donde habitan las almas de los que han fallecido,
donde están algunos con tristeza otros con gozo.

Y tú estás con tristeza , yo lo sé.
No te resignas aún a haber partido
después de que tus labios yo besé.
No sufras más mi querido.

Tal vez pronto contigo me uniré
en el mundo invisible y misterioso
donde después de tanto llanto gozaré
junto a tí de un romance delicioso.

Debo irme mi amor pues ya oscurece,
y al no poder a tu boca dar un beso
permite entonces que la tumba bese
ya que no puedo hacer nada más que eso.

Hasta mañana amor, yo volveré
hasta que Dios me lo permita , viva.
Sabes? siento que pronto moriré
y podremos unirnos allá arriba.

Pero en tanto, no habré de olvidarte
porque habitas en mí como estoy yo;
piensa un poquito en mí, que yo habré de soñarte,
ahora si me marcho amor, ya oscureció.