Estaba RUSOlfo un día
tensando su resortera,
cuando EUstaquio , su hermanito
le propuso hacer la guerra.
¿La guerra? que buena idea!
y se vale cualquier arma?
Cualquiera que tengas hoy.
Bombas, misiles , armada.
Soldados sin corazón.
¿Y cabecitas nucleares?
¿y cohetes de neutrón?
¡También!, ¡También!
¿Tienes muchos?
Quince o veinte , nada más.
Y no tienes avioncitos,
o tanques, o porta-aviones?
¡De esos ya ni se conocen.
Si no sirven para nada!
Hoy lo que hacen veinte aviones,
lo hace una bomba lanzada!
Que dirá papá Jesus?
A lo mejor no le gusta...
Si ni cuenta se va a dar!
ya verás lo que te digo...!
Bueno , mas no hay que meter
a los pequeños hermanos.
Claro que no..!
Si LATINA es muy chiquita.
Además tiene tan solo
tres barquitos y un avión.
y todos sus soldaditos
tienen un gran corazón.

Luego uno y otro se alejan,
buscando el mejor lugar,
para sin más dilaciones
su jueguito comenzar.
Y se mandan desde piedras
hasta cohetes sorpresa,
Y con tan mala fortuna,
pegan, aunque sin querer,
a LATINA en la cabeza.
La pequeña dolorida
por el golpe recibido
mira a los dos...
¿Quién ha sido?
Los dos levantan la mano
alegando su inocencia.
No he sido yo, fue RUSOlfo!
Mentiras, ha sido él!
Y la pequeña LATINA
ya por miedo, o corazón,
decide a sus dos hermanos,
otorgarles el perdón.
Pero no todo termina
con el perdón de la hermana.
Una piedra da de lleno
en un gran charco de agua,
Y ha salpicado de cieno
a BREtiña y POLicarpa,
Quienes con más armamento
entran al juego fatal.
Y así, por más incidentes,
entran todos los hermanos.
Se destrozan y se matan,
como fieras y no humanos.
Y LATINA la pequeña,
intenta mediar la paz,
siendo atacada de nuevo.

Humo, muerte, soledad.
Están RUSOlfo y EUstaquio
mirando con vaguedad...
Que pronto se terminó!
Si, que pronto...!