Con la mente de niña fantasiosa
Soñaba con tu amor, pues yo sabía
Que el amor esperado llegaría
Seguido de una estela luminosa.
No habría caballo blanco ni realeza
Aunque príncipe si eres para mí;
Ni traería mas corona tu cabeza
Que la cinta de besos que forjé par ti.
No tendría sangre azul, siendo tan fría
Pues roja debía ser tal como el fuego,
Roja y ardiente sangre gemela de la mía,
Alimento vital de este amor ciego.
Tu suave piel tendría que ser morena,
Tus ojos dos luceros de grande resplandor,
Y tendrían la mirada más tierna y más serena
Repleta de ilusiones y promesas de amor.
No habría boca más tierna que la tuya,
Ni más dulce ninguna besaría,
Ni otro sonido igual al que me arrulla
Cuando de amor me hablas vida mía.
No habría risa más tierna y más hermosa,
Ni sonrisa más limpia y más sutil,
La boca semejante a tierno botón rosa
Abierto por cuchillos de brillante marfil.
Sabía que en un lugar tú ya existías,
Sabía que llegarías y te esperaba.
En esos puertos cuantas noches frías
Te buscaba en el barco que llegaba.
Mi afán no decaía por los fracasos
Y con mayores bríos reanudaba la espera,
Arañando con ansia el calor de unos brazos
Que tan solo en mi mente conociera.
Y llegaste en un barco azul dorad
De la tierra añorada del edén;
La perla del caribe le han llamado
A tu adorada tierra Borinquen.
Y fuiste tal como te había soñado,
Y siendo de mi sueño copia fiel,
Te coroné mi príncipe encantado
Y uní tu nombre al mío dulce Miguel.
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